México: Lecciones a partir del terremoto de 1985
Por Brigitte Leoni Ciudad de México - Cinco años después del devastador terremoto ocurrido en 1985, el cual cobró la vida de unas 10 000 personas, México se equipó con uno de los sistemas de alerta temprana más eficaces del mundo en caso de sismos. El Sistema Mexicano de Alerta Sísmica (SASMEX) incluye el uso de […]

Por Brigitte Leoni Ciudad de México - Cinco años después del devastador terremoto ocurrido en 1985, el cual cobró la vida de unas 10 000 personas, México se equipó con uno de los sistemas de alerta temprana más eficaces del mundo en caso de sismos. El Sistema Mexicano de Alerta Sísmica (SASMEX) incluye el uso de más de 8 200 sensores ubicados en la zona sísmica más activa del país, la cual Jalisco, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y la Ciudad de México. Estos sensores, que forman parte esencial del sistema, detectan los primeros temblores y SASMEX calcula la intensidad del sismo. Si se calcula que la magnitud de un sismo es de más de 5,5 grados en la escala de Richter, se envían de inmediato notificaciones, tanto a funcionarios estatales y locales como a puntos focales de todas las zonas en riesgo. Después, se emiten alertas masivas a través de sirenas, estaciones de radio AM y FM y transmisiones televisivas, con el propósito de que la población y las comunidades en riesgo tengan tiempo para prepararse y salvar sus vidas. El señor Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil de México, explicó lo siguiente: “El sistema es muy eficaz y ya ha contribuido a salvar muchas vidas. En abril de 2014, un terremoto de 7,2 grados de magnitud se produjo en la costa occidental de México, cerca de Acapulco. Se emitió una alerta en menos de 10 segundos en siete de las ciudades principales del país que estaban en riesgo y no se notificó ninguna muerte”. México es un país propenso a los terremotos, ya que está situado en el denominado ‘Cinturón de Fuego’, una zona a lo largo de la Cuenca del Pacífico, la cual experimenta aproximadamente el 90 por ciento de todos los terremotos del mundo. La capital mexicana presenta un grado aún mayor de riesgo debido a su geología y a la densidad de su población urbana. La Ciudad de México está situada en un valle de altas montañas, en la cuenca de lo que en algún momento fue un lago, el cual los aztecas transformaron en un sistema de islas artificiales y Tenochtitlán, la antigua ciudad capital. Actualmente, el lago se encuentra totalmente drenado y gran parte de la capital, especialmente la antigua zona central, está ubicada sobre sedimento suelto, el cual es propenso a movimientos y temblores, y corre un alto grado de riesgo en caso de que surja un terremoto. Además de modernizar su sistema de alerta temprana, México también ha invertido recursos para reforzar y lograr que su infraestructura principal sea más sólida en términos sísmicos. Actualmente, la mayoría de sus edificios de vital importancia, tales como hospitales, cumplen con los códigos de construcción de la Ciudad de México, los cuales se revisaron en 2004, y se les ha reforzado con concreto y acero para evitar que se derrumben durante un terremoto. Ahora, varios de los rascacielos a lo largo del famoso Paseo de la Reforma se encuentran muy bien equipados con amortiguadores sísmicos. Po ejemplo, la Torre Mayor cuenta con 98 gigantescos amortiguadores sísmicos que, en teoría, podrán compensar el movimiento de un terremoto de gran magnitud. Otros edificios antisísmicos, tales como la Torre Latinoamericana, el Centro Mundial de Comercio y la Torre Ejecutiva Pemex, pueden resistir un terremoto que supere los 8,0 grados de magnitud en la escala de Richter. El señor Puente afirmó que “el país ha realizado enormes inversiones para reacondicionar su infraestructura vital más importante, al igual que para hacer cumplir los nuevos códigos de construcción, a fin de proteger sus escuelas, hospitales y viviendas mediante la aplicación de las más altas normas de seguridad. Sin embargo, el cumplimiento de los códigos de construcción todavía representa un problema, ya que las construcciones sin ningún diseño técnico son comunes en México y un gran porcentaje de los edificios existentes todavía se erigen sin los debidos permisos de construcción y sin la participación de profesionales competentes”. Se calcula que este tipo de construcción equivale al 40 por ciento de los edificios existentes en la Ciudad de México.

 

El gobierno mexicano también ha tomado una serie de pasos para aumentar su nivel de preparación. Actualmente, se realizan con frecuencia simulacros de terremotos, dirigidos por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED y el gobierno ha establecido programas tales como el sistema de alerta sísmica del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES). La Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebrará Cancún, México en mayo de 2017, abordará el tema de infraestructuras resilientes en todo el mundo, como una de las acciones principales que se deben tomar para la consecución del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, adoptado en Japón en 2015. El Marco de Sendai se ha fijado como plazo principal el año 2030 para lograr que las ciudades y los países sean más resilientes frente a los desastres.

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