La imagen – Hector Dager Blog
La representación visual de la apariencia de un objeto real o imaginario. En palabras de John Berger, «una imagen es una visión que ha sido creada o reproducida. Es una apariencia, o conjunto de apariencias, que ha sido separada del lugar y el instante en que apareció por primera vez y preservada por unos momentos […]
La representación visual de la apariencia de un objeto real o imaginario. En palabras de John Berger, «una imagen es una visión que ha sido creada o reproducida. Es una apariencia, o conjunto de apariencias, que ha sido separada del lugar y el instante en que apareció por primera vez y preservada por unos momentos o unos siglos» (Berger: 2010). La palabra «imagen» proviene del griego eikon, que quiere decir representación visual que posee cierta similitud o semejanza con el objeto al que representa. Más tarde aparecerá la raíz latina imago, que se define como figura, sombra o imitación. Mientras que del primer vocablo deriva el término castellano «representar», del segundo resulta «imitar». Ambos procesos nos remiten a un concepto de sustitución de la realidad. Una imagen nunca constituye la realidad misma, si bien siempre mantiene un nexo de unión con ella. Es decir, las imágenes han de tener un referente en el que se basan, sea o no figurativo, sin el cual no se lograría la comunicación, que es el fin último de las imágenes. Para interpretar una imagen hace falta tener un conocimiento de la cultura en la que se inserta; dicho de otro modo, lo que entendemos al observar una imagen se encuentra condicionado por nuestro conocimiento (o creencia) de lo que vemos. Los fenómenos que abarca la palabra «imagen» son variados. Las imágenes que la persona visualiza en su interior son denominadas imágenes mentales, mientras que se designan como imágenes creadas las que representan visualmente un objeto mediante técnicas como el dibujo, el diseño, la pintura, la fotografía o el video, entre otras. Una representación visual puede parecerse mucho, un poco o nada al original al que imita. Por ejemplo, si el(la) autor(a) elige la fotografía como procedimiento para producir una imagen, está escogiendo un sistema cuyo resultado se parecerá mucho a la realidad, es decir, tendrá un nivel de iconicidad alto. Por el contrario, si no desea que exista semejanza entre el objeto representado y la representación, elegirá un procedimiento que tenga un nivel de iconicidad bajo, de manera que sea difícil realizar un paralelismo con la realidad, como por ejemplo en el caso de la pintura abstracta.

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