Simone Biles y la perfección en la gimnasia artística
La gimnasta estadounidense Simone Biles pasó de reinar las principales competiciones de la gimnasia artística, a marcar pautas destinadas a perdurar muchos años dentro de la disciplina. A sus 22 años, la espectacular atleta se convirtió en la máxima ganadora de medallas en los campeonatos mundiales, tras conseguir cinto títulos en la cita universal efectuada […]
La gimnasta estadounidense Simone Biles pasó de reinar las principales competiciones de la gimnasia artística, a marcar pautas destinadas a perdurar muchos años dentro de la disciplina.
A sus 22 años, la espectacular atleta se convirtió en la máxima ganadora de medallas en los campeonatos mundiales, tras conseguir cinto títulos en la cita universal efectuada en Stuttgart, Alemania. Biles llegó a 19 preseas doradas, y además acumula tres segundos lugares y otra terna de medallas de bronce para llegar a 25 y superar el antiguo récord del belaruso Vitaly Sherbo, quien en la década del 90 consiguió 12 metales áureos, siete de plata y cuatro de bronce, para computar 23. Sin embargo, lo de la joven afronorteamericana va más allá de los resultados cuantitativos que ya son impresionantes, además de estar en el mejor momento de su carrera deportiva, en cada competición no sólo se impone a sus rivales sino que alcanza a superarse a sí misma mejorando llamativamente sus registros. Además de su innegable talento y los años de preparación y entrega a la disciplina, Biles posee condiciones físicas excepcionales para la práctica de esta disciplina que sin dudas son una ventaja para los innumerables éxitos que ostenta. La nacida en Columbus, localidad del estado de Ohio, mide un metro y 42 centímetros y pesa poco más de 45 kilogramos, características que le favorecen a la hora de desarrollar las rutinas de trabajo, sobre todo en los saltos, uno de los principales puntos fuertes. Rony Silvestre, kinesiólogo y jefe del Laboratorio de Biomecánica de Clínica MEDS, explica que la cuatro veces monarca olímpica en Río de Janeiro tiene dos condiciones especiales: Una gran potencia física y la capacidad de girar sobre su propio eje, posibilidad en la que supera a los demás gimnastas del más alto nivel competitivo. La fuerza de sus músculos y tendones es tal que aumenta en un grado importante la explosividad en sus movimientos, al punto de rebotar con mucha potencia sobre el tapiz, algo que le ocurrió en la reciente cita alemana cuando en el concurso de manos libre salió en tres ocasiones del área de trabajo. Es quizás esta la única dificultad que presenta la joven atleta en sus ejecuciones pues debido a la altura que logra en los saltos le cuenta un poco controlar su caída, que es fuerte y veloz. Estamos en presencia de una competidora que no sólo explota un talento notable para la práctica de esta disciplina, sino que posee un físico perfecto para ello y que al decir de Silvestre también es ideal para otras disciplinas como los saltos ornamentales y la halterofilia, donde considera tendría también un alto nivel competitivo. Durante su paso por los campeonatos del mundo, Biles logró coronarse al menos una vez en Amberes 2013, Nanning 2014, Glasgow 2015, Doha 2018 y ahora en Stuttgart 2019. En este último certamen conquistó cinco de los seis títulos puestos en disputa en el sector femenino, algo que si bien es habitual para ella, puede calificarse de sobrenatural. Desde ese momento ratificó su condición de máxima favorita en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Biles creó un nuevo estilo dentro de la disciplina cautivando a multitudes y compañeros de equipo por igual con su poder, concentración y confianza. La destreza en sus movimientos, algunos bautizados con su nombre, hacen de Biles una deportista única dentro de la disciplina a la que revoluciona día a día no sólo con sus éxitos. La espectacular atleta transita hoy por los mejores momentos de su carrera tras los Juegos Olímpicos de Río en 2016, en los que consiguió cuatro coronas y posteriormente se tomó un año sabático del que sin dudas volvió con nuevos bríos. En ocasiones Biles ha manifestado sentirse irreconocible cuando ejecuta sus impresionantes rutinas, añadiendo que toma mucha concentración antes de cada prueba, por el alto grado de complejidad con el que trabaja. Sin embargo el camino al éxito ha estado marcado por no pocos obstáculos y traspiés para la popular gimnasta que tuvo una infancia marcada por la disfuncionalidad de su familia. UNA VIDA DE PELÍCULA Luego de que sus padres padecieran adicción a la drogas, Biles fue criada por sus abuelos, y a la edad de seis años tuvo contacto por primera vez con la gimnasia. En 2011, con sólo 14 años, Simone comenzó su carrera profesional haciendo de la gimnasia artística el centro de su vida y decidida a tenerla como su profesión. Desde el estado de Texas, a donde se mudó a vivir con sus abuelos, Simone se destacó por su talento y su enorme carisma, características que marcan su personalidad desde los inicios hasta la actualidad. Comenzó a tomar parte en varias competencias regionales y nacionales, que a partir de 2013 la llevarían por todo el mundo ganando medallas de oro y plata. Desde edades tempranas se destacó en las pruebas de ejercicios en el suelo y el caballo de salto, dos modalidades que necesitan diferentes destrezas y en las que Simone ha llamado siempre la atención por su maestría y desempeños estables en cada competición. Sin lugar a dudas el momento cumbre de su carrera llega en el recién finalizado Campeonato del Mundo con sede en Stuttgart, Alemania, donde llegó a las 25 medallas que le reservan el lugar más alto en la historia de la disciplina, a la cual en criterio de no pocos puede darle mucho más.

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