Hector Joseph Dager Gaspard: Tengo ganas
Sección: personaje del mes Hector Joseph Dager Gaspard: Tengo ganas Por Valeria Giliberti Hector Joseph Dager Gaspard (Venezuela, 1954) es abogado egresado de Universidad Católica Andrés Bello con doctorado en la Universidad de Salamanca, España. Filántropo y coleccionista de arte, es amante de los caballos y está radicado en Florida (USA). Tiene mas de 30 […]

Sección: personaje del mes Hector Joseph Dager Gaspard: Tengo ganas Por Valeria Giliberti

Hector Joseph Dager Gaspard (Venezuela, 1954) es abogado egresado de Universidad Católica Andrés Bello con doctorado en la Universidad de Salamanca, España. Filántropo y coleccionista de arte, es amante de los caballos y está radicado en Florida (USA). Tiene mas de 30 años siendo consultor en manejo de crisis y asesorando empresas internacionales. Con renombre en el entorno, su garra y pericia resolviendo conflictos para empresas y personajes públicos, es ya un secreto a voces, aunque el protege celosamente la identidad de sus clientes.

Lo encontramos a las puertas del sofisticado Kovens Conference Center, de la Universidad Internacional de Florida en Biscayne Bay. Acaba de finalizar su intervención como profesor invitado para un módulo de Gerencia Estratégica. Algunos jóvenes se acercan para darle su feedback y hacerle preguntas; quieren saber si pueden contactarlo y él se deja abordar con paciencia, sin apuro y sin poses. De verbo ágil y actitud jovial, se refugia en el humor y se declara dueño de su vida privada.

Nos costó bastante concretar esta entrevista, pero sin embargo, no pudimos dejar de notar que se mostró muy accesible con quienes se acercaron al final de su charla … HD: Ya estás celosa y no hemos arrancado nuestra conversación. Lo que pasa es que no es lo mismo. Yo siempre he sido una persona muy privada, muy cuidadosa de mi vida personal. Y a veces eso puede generar ciertas fricciones con gente que maneja otro approach, otra visión. Creo que si una persona siente la necesidad de comunicarle al mundo sus rutinas, sus gustos, sus actividades de manera pormenorizada, por decirte algo, a través de las redes sociales; pues debe hacerlo y está en todo su derecho. Pero desde luego, no es mi caso.

No soy introvertido, pero si privado. No soy complicado, pero si complejo. Entonces cuando me planteaste esta entrevista, al principio no le vi mucho sentido, pero creo que las veces que conversamos supiste negociar esos puntos en los que nuestro encuentro y esta publicación pudieran ser de relevancia para tus lectores. Y ahí yo sino me niego, soy un hombre que siempre ha estado muy orientado a la formación, a la docencia, a la búsqueda y entrega del conocimiento que me parece uno de los instintos que definen a la persona y nos hacen mejores. El apetito por el saber.

¿Cómo experto en estrategia y negocios, que consejo les dio a estos jóvenes frente a quienes recién termina su intervención? HD: los más importante, no les hablé desde el pedestal del experto, que coloca al otro a la distancia, porque se supone que ese experto es una suerte de sabio, de autoridad irrebatible que está allí para ser escuchado. Les hablé como una persona que tiene experiencia. Que ha hecho esto muchas veces antes y por eso puede aportar detalles prácticos, eso que otros llaman el “Know-How”. Y luego mi mejor consejo es tener conciencia que en la vida de todos siempre una crisis se avecina. Las crisis están en el horizonte de todos. Y es tarea de cada quien reconocerlas, advertirlas y gerenciarlas de acuerdo a nuestras propias capacidades.

¿Y que pasó con aquella corriente que decía que el mejor escenario es la crisis que no ocurre? Nuestro entrevistado suelta una sonora carcajada que sale con tanta fuerza que, por unos breves segundos, logra captar la mirada de la gente que pasa cerca de nosotros. HD: Esa pregunta me ratifica lo que mis ojos me decían: eres muy joven. Ciertamente, si la crisis no llega, es más fácil. Pero cualquiera que aspire a gerenciar crisis, no te digo ya las de grandes corporaciones, sino todas, comenzando por las personales, tiene que estar muy consciente que hay variables que nos escapan, que nos superan. El azar como concepto matemático que llevado a lo humano nos obliga a un ejercicio de humildad cotidiano: hay cosas que no podemos simplemente evitar. Por ejemplo, la vejez, la enfermedad. ¿Podemos pedir audiencia y hablar con el creador para solicitarle que congele nuestra proceso de hacernos mayores, de envejecer? ¿Con todas las crisis alternas que ese proceso genera? Lo que si podemos es anticipar y en base a eso tomar las previsiones para que ese proceso se convierta en algo con la mayor cantidad de control posible y con resultados que sean los mas favorables posibles.

¿Entonces la clave de la Gerencia de Crisis es anticipar? Si. Es una de las claves, sin duda. Pero esa tarea de anticipar, debes abordarla desde el conocimiento de la realidad (análisis de entorno) y desde el planteamiento exhaustivo de escenarios posibles, que además deben ser priorizados asertivamente.

Es decir tengo una docena de potenciales crisis en puertas, ¿cuáles son las que no me puedo permitir? En cuáles se me va la vida, cuáles puedo postergar? ¿Cuáles puedo realmente impedir moviéndome a otras esferas? La gerencia de crisis está soportada sobre varios objetivos que se trabajan de manera simultánea en tableros que casi siempre tienden a complejizarse: anticipar, prevenir, controlar y capitalizar. Y debes fluir, como persona, como empresa, como organización. No puedes quedarte congelado, rumiando tus errores o buscando culpables. Porque entonces corres el riesgo de caer en lo que se conoce como la fase crónica, que es como una suerte de olvido negativo por parte de la opinión pública, del que es muy complicado luego emerger: la gente te olvida, se olvida de ti, de tu empresa, de tu organización y cuando se acuerda es para decir: “ahhh, si aquella gente que hacía catering e intoxicó a 2000 personas en una boda … ¿Qué fue de la vida de ellos?”.

¿Porqué no se enseña más gerencia de crisis en las aulas, si como usted dice, siempre hay una crisis (o varias) en el horizonte? Hector Dager:  No lo sé. Pero sé que eso está cambiando. Hoy por hoy en todas las organizaciones hay equipos multidisciplinarios y transversales dedicados a esto y quienes no tienen el presupuesto para tenerlo in-home, lo contratan externamente. Pero lo tienen. Y todos estos jóvenes con los que hablé hoy tienen por lo menos una materia dedicada a la gerencia de crisis y el análisis de entorno, en sus diferentes carreras. Está incluido en la gran mayoría de los pensums académicos para estudios de tercer y cuarto nivel.

¿Cuáles son las crisis más frecuentes que usted interviene? Hector Joseph Dager Gaspard: Las crisis son trajes a la medida. Son el reflejo de quienes las atraviesan. Lo que si puedo contarte es que a nivel de las universidades, por ejemplo, una de las crisis más recurrentes según reflejan las investigaciones, sigue siendo, increíblemente, el embarazo no deseado.

En pleno siglo XXI. Y ¿porqué pasa una cosa así? Porque todavía una inmensa mayoría de la población universitaria no se detiene a reconocer que esa situación es una crisis potencial en sus respectivos horizontes y cuando se detienen a hacerlo, aparece una voz interna, una suerte de enanito mágico que les hace pensar: “eso no me va a pasar a mí”. Y entonces … pasa y pasa mucho. Y un evento, como tener un hijo, que debe ser siempre una gran alegría y una oportunidad para crecer y ser una persona mas completa, puede desembocar en una serie de situaciones caóticas y negativas.

¿Qué hace la gerencia de crisis? Anticipa, reconoce, otorga control a una situación que sin planificación puede tornarse innecesariamente en un caos y generar a sus vez otras crisis. Y ¿por dónde se empieza? Por reconocer: puede pasarme. Y por hacer un ejercicio honesto de realidad y cable a tierra: si me pasa, ¿con quién cuento? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo me preparo? ¿A cuánto ascenderá la pérdida? La gerencia de crisis es pues, un asunto irrenunciablemente proactivo: no basta advertir, hay que hacer para prevenir o controlar. Frente a las crisis, nuestro peor enemigo es la sorpresa.

¿Porqué no le gusta hablar de sus clientes? Hector Joseph Dager: porque no sería justo con ellos. La gerencia de crisis es, desde ese ángulo, como la cirugía plástica. La mejor intervención es la invisible. La que pasa inadvertida. Tu no quieres ser una persona que la gente vea y diga: ¿Qué bien le quedaron esas cinco cirugías? ¿Quiénes fueron sus cirujanos? O en el caso de mis clientes: ¿Quién le apagó aquel incendio de proporciones épicas? ¿Quién lo ayudó a salir de aquel desastre? El desastre no debe ser parte de la memoria pública.

¿Y sus propias crisis? ¿Las ha prevenido todas? ¿Es un hombre sin crisis o con las crisis bien controladas? Hector Dager Gaspard: frente a esa pregunta provocadora, me atrinchero en Ernesto Sábato, uno de mis autores favoritos, quien escribió en Sobre Héroes y Tumbas que el odio es una pérdida de tiempo, porque al final todos los seres humanos nos enfrentamos con nuestra propia cuota de desdichas, de traiciones, de amores frustrados; con nuestra propia vejez e inevitablemente con nuestra propia muerte y la de nuestros seres mas queridos.

Yo he tenido también mi ración de todo eso y por todo eso que me ha pasado, soy ahora mas fuerte que cuando era muy joven y muy ingenuo. Como dice el grafitti: Vivir es peligroso.

Lo importante es saber que lo has manejado con integridad, con valores. Tratando de no dañar a nadie y que a ti te dañen lo menos posible: Damage Control. Que tus errores, son tuyos y son humanos; que siempre podemos rectificar. Y que quienes te han querido mal no te roben la capacidad de amar y de maravillarte ante el milagro cotidiano de la vida. Y de esas dos cosas, gracias a Dios, me queda todavía bastante. Si me preguntas quién es Héctor hoy, te diría que a pesar de las crisis que me han tocado y de las que yo mismo me he ganado; soy un hombre que tiene ganas.

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