Regates literarios e intercambio cultural
Fútbol y literatura... A primera vista puede parecer que estas dos disciplinas no tienen demasiado en común. Sin embargo, si las analizamos bien, detectamos una similitud inconfundible. "Todo el dramatismo que puede verse en un partido de fútbol es, en parte, comparable a cómo se estructura una obra literaria. La semana pasada se habló mucho […]

Fútbol y literatura...

A primera vista puede parecer que estas dos disciplinas no tienen demasiado en común. Sin embargo, si las analizamos bien, detectamos una similitud inconfundible. "Todo el dramatismo que puede verse en un partido de fútbol es, en parte, comparable a cómo se estructura una obra literaria. La semana pasada se habló mucho del choque entre el Bayern y el Chelsea, aquella final que los bávaros perdieron en su estadio. Su desarrollo podría trasladarse, pieza por pieza, a una novela o una película: giros de guion, suspense y enfrentamiento entre los protagonistas", explica Philipp Reinartz, miembro de Autonama —selección alemana de escritores— a FIFA.com. Thomas Brussig, escritor y guionista alemán, fundó Autonama en 2005. Desde entonces, este combinado de escritores ha ganado, entre otros, la RuhrLitCup en 2010, el cuarto campeonato europeo de selecciones de escritores. Además, en 2008, publicaron una colección de textos con el título Titelkampf (“Lucha por el título”).

Cuando el escritor es la estrella del balón

Reinartz es miembro del equipo desde 2014, por lo que apenas puede darnos alguna pincelada de aquellos inicios. ¿Los mejores momentos hasta ahora? Sin duda, los partidos oficiales de selecciones en los que han tenido a un exentrenador profesional en el banquillo. "Como por ejemplo en la última feria del libro con Otto Rehhagel", explica Reinartz, natural de Friburgo. "Ha sido lo mejor hasta la fecha, al menos para mí. Es habitual que estos encuentros que se disputan en el marco de la feria del libro los patrocine la fundación cultural de la Federación Alemana de Fútbol. Y saltamos a la cancha con niños de la mano. Para nosotros, que somos jugadores aficionados, es muy bonito que se nos acerquen los niños y nos pidan autógrafos porque se piensan que somos futbolistas importantes", añade con una sonrisa.

Intercambios futbolístico-culturales

En cualquier caso, el eje central no es el fútbol, sino el intercambio cultural. "Organizamos estos partidos no solo por el placer de jugar, sino que lo combinamos con lecturas conjuntas en el Goethe Institut o en alguna embajada alemana. Interactuamos unos con otros de manera que algunos jugadores de estos equipos leen textos suyos en voz alta y luego los comentamos. A menudo hay temas concretos, como por ejemplo con motivo de un aniversario, y entonces buscamos textos sobre ese tema en cuestión". "Además de los puntos oficiales del programa, pasamos mucho tiempo con los otros equipos. En las cenas hablamos, entre otras cosas, de en qué anda metido cada uno o qué está escribiendo en esos momentos. El intercambio cultural es inagotable. Las selecciones nacionales de escritores deberían servir para que haya un mayor entendimiento entre los países. Por tanto, el fútbol es, junto con el intercambio social, uno de esos dos componentes", señala Reinartz, autor de Fremdland, entre otros libros, sobre la idea principal que dio origen a Autonama.
El escritor y periodista alemán Lucas Vogelsang junto a Otto Rehhagel.

De la soledad del creador a la socialización futbolera

Entrenan una vez por semana, y estas sesiones son una oportunidad estupenda para desconectar de la escritura, una actividad que a veces puede resultar algo solitaria. En lugar de hacer malabarismos con las palabras, los jugadores corren detrás del balón y aprovechan estos ratos para buscar la inspiración. "También nos gusta mucho charlar después de los entrenamientos. Nos sentamos todos juntos y nos ponemos al día. ‘¿Cómo vas con tu novela?’ A veces también hay reuniones en grupos más reducidos, y allí comentan sus manuscritos. Pero saltar a la cancha es una distracción muy agradable: puedes gritar y desahogarte". No obstante, Reinartz también es consciente de que no siempre es fácil formar un bloque a partir de distintas personalidades: "A veces es un reto para nosotros como selección, porque contamos con muchas individualidades y tenemos que integrarlas en el grupo. Hay que procurar que los escritores dejen su ego en el vestuario y jueguen en equipo". Un equipo que, hasta ahora, se compone exclusivamente de hombres. Todavía no existe una selección de escritoras. Quién sabe, puede que en este 2020 se junten unas cuantas para escribir su propia historia.

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