Abby Erceg, la motivadora que todos necesitamos en el confinamiento
Abby Erceg fue la primera persona en jugar 100 partidos de fútbol con Nueva Zelanda La defensa lleva toda la pandemia del COVID-19 publicando vídeos para estar en forma “Considero que la meditación puede volver a poner tu contador a cero” En cierto sentido, Abby Erceg ya llevaba un tiempo perfectamente preparada y entrenándose para […]
  • Abby Erceg fue la primera persona en jugar 100 partidos de fútbol con Nueva Zelanda
  • La defensa lleva toda la pandemia del COVID-19 publicando vídeos para estar en forma
  • “Considero que la meditación puede volver a poner tu contador a cero”
En cierto sentido, Abby Erceg ya llevaba un tiempo perfectamente preparada y entrenándose para la pandemia del COVID-19. El pasado invierno boreal, la defensa internacional se encontraba a 13.000 kilómetros de su familia en Nueva Zelanda, tras verse obligada a permanecer en Carolina del Norte mientras esperaba que acabase de tramitarse su solicitud de residencia. Erceg se perdió todas las barbacoas y celebraciones navideñas en familia, y pasó en soledad su 30º cumpleaños. Salió a correr por los senderos de las montañas de Carolina del Norte en pleno invierno, a veces incluso cuando estaba lloviendo, sola con sus pensamientos. “Era un asco”, afirma Erceg a FIFA.com. “Fue realmente duro. Recurrí a hacer ejercicio, a la lectura y a cosas así para mantener mi mente ocupada. El ejercicio físico me ayuda de veras a superar algunos de esos momentos difíciles. Si estoy triste o si necesito pensar en algo, simplemente puedo salir a correr”. “Sinceramente, hubo momentos en que estaba tan triste mientras corría que podría haberme puesto a llorar, pero inviertes esa energía en correr. A veces descubro que he hecho mi mejor carrera cuando estoy sentimental o triste, o pensando detenidamente en algo, simplemente porque he aplicado toda la energía a mis piernas y a abrirme camino de esa forma; así que el ejercicio era para mí otra forma de superarlo”.

Meditación y consejos para ponerse en forma

Correr y hacer ejercicio van más allá de la simple salud física para Erceg. Correr es igual a meditación. Cuando corre, siente que su cuerpo y sus pensamientos están en conexión y armonía. “Considero que la meditación puede volver a poner tu contador a cero”, señala Erceg. “Puedes relajarte y sacar tiempo para ti misma, concentrarte en vivir el momento en vez de intentar hacer algo. Simplemente dar un paso atrás, respirar, dar las gracias por algunas de las cosas que tienes o que no tienes, como el coronavirus. Fue muy positivo tener eso a lo que recurrir una y otra vez, para mantener mi bienestar psíquico y mental allí”. El tiempo que pasó sola en Carolina del Norte a finales de otoño y en invierno resultó un poco premonitorio de lo que estaba por venir con la pandemia del COVID-19. Igual que hizo en noviembre y diciembre, Erceg ha estado publicando vídeos en su cuenta personal de Instagram, ofreciendo a sus fans y seguidores formas creativas de hacer ejercicio mientras están confinados, incluidas mochilas llenas de libros para hacer estocadas y sentadillas. “Quiero que sea para que cualquiera pueda hacerlo. No lo hago porque sea deportista. Lo hago porque soy un ser humano y quiero hacer ejercicio, y quiero mantenerme en forma. Si puedo contárselo a gente corriente que tiene ese tipo de cosas por la casa, les puede ayudar un poquito”, observa.
Erceg obtuvo su titulación en entrenamiento personal en cuanto terminó el bachillerato en el instituto de Mount Roskill, en Auckland. Lo hizo siendo perfectamente consciente de la inestabilidad de ser futbolista profesional, ya que una lesión imprevista es siempre una posibilidad. “Siempre se ha hablado de que el ejercicio es magnífico, y de cómo libera endorfinas y te mantiene feliz y de buen humor”, resalta. “En una época como esta, estamos empezando a apreciar de veras sus beneficios. Incluso algo tan insignificante como ir a dar una vuelta a la manzana, ahora se considera vital para tu jornada”.

¿Futura psicóloga forense?

Erceg siempre ha sabido que la vida puede depararte chascos. La neozelandesa atribuye su fortaleza mental a su madre, que crió a dos hijos ella sola mientras trabajaba a tiempo completo: “Que alguien haga eso y salga reforzada de la experiencia es algo grandioso. De niña, ves esa clase de ejemplo y se te queda inculcado”. El ejemplo vivo de fuerza mental y perseverancia que muestra Erceg es su manera de decir ‘gracias’ a su madre. Además, recientemente concluyó su licenciatura en Psicología. “Cuando empecé al principio, me interesaba de veras la psicología infantil. Pienso que los niños son absolutamente fascinantes. Cuando me fui introduciendo en ello, empecé a interesarme por la psicología forense, y me enamoré por completo de la faceta legal y forense. Si empiezo a trabajar de psicóloga después de terminar con el fútbol, probablemente empiece en algo relacionado con la psicología forense”, revela.

El regreso del fútbol

Resulta difícil de creer, pero su último partido oficial lo jugó el 27 de octubre de 2019, hace más de medio año, cuando ayudó al North Carolina Courage a golear por 4-0 al Chicago Red Stars para conquistar su segundo título consecutivo de la National Women’s Soccer League (NWSL). En noviembre y diciembre, Abby publicaba entradas sobre cuánto echaba de menos jugar partidos con el Courage. Se pueden imaginar lo que estará sintiendo ahora… “Lógicamente, esperamos que nuestra temporada se celebre; da igual si es una temporada abreviada o si tenemos aficionados en el campo. Solamente con que podamos estar ahí fuera haciendo lo que más nos gusta cuando mucha gente no puede hacerlo, estaremos agradecidas por ello; y ojalá la gente pueda verlo por televisión y saciar su apetito de esa forma. Nosotras simplemente estaremos agradecidas por estar allí”, concluye Erceg.
Abby Erceg of North Carolina walks out to the field with a mascot
© imago images
Este artículo se enmarca dentro de la nueva serie “Women in Football - Mujeres en el fútbol”, en la que miramos más allá de los focos. La semana que viene será el turno de la arquera china Zhao Lina.

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