Hegerberg: «Volveré con más fuerza todavía»
Ada Hegerberg es una de las grandes estrellas del todopoderoso Lyon En estos momentos se recupera de una grave lesión de rodilla "El reto es conservar todo el año el interés que suscita un Mundial" “El fútbol es lo que más me gusta. Solo depende de mí, he de trabajar tanto como me sea posible […]
  • Ada Hegerberg es una de las grandes estrellas del todopoderoso Lyon
  • En estos momentos se recupera de una grave lesión de rodilla
  • "El reto es conservar todo el año el interés que suscita un Mundial"
“El fútbol es lo que más me gusta. Solo depende de mí, he de trabajar tanto como me sea posible si quiero aspirar a vivir de él y jugar mucho tiempo al más alto nivel”. En 2012, con motivo de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA, la integrante más joven del plantel noruego confesaba a FIFA.com que sabía adónde quería llegar y cómo iba a conseguirlo. Ocho años más tarde, Ada Hegerberg ha logrado ese primer objetivo, puesto que es innegable que vive del fútbol, hasta el punto de ser considerada una de las mejores jugadoras del planeta. Y en lo que respecta a su filosofía, no ha cambiado. La artillera del Olympique de Lyon se ha convertido en una máquina de trabajo y de determinación para mantenerse al más alto nivel temporada tras temporada. Esa mentalidad es lo que le está permitiendo superar el primer gran revés de su carrera, una lesión de ligamentos cruzados de la rodilla sufrida el pasado mes de enero. Esta situación, asociada al aislamiento forzado provocado por la pandemia de COVID-19, bastaría para desanimar a cualquiera, pero en su caso representa una motivación suplementaria. “Mi ambición es volver con más fuerza todavía”, anuncia a FIFA.com en una entrevista en la que habla también de los esfuerzos que debe realizar cada jugadora para desarrollar el fútbol femenino.

Ada, ¿cómo va su programa de recuperación? ¿Lo ha modificado algo al haberse interrumpido las competiciones?

De momento todo marcha muy bien, estamos siguiendo el plan de trabajo y la rodilla responde muy bien. Después de los primeros dos meses y medio, hemos entrado en otra fase. Me han dicho que ese era el periodo más complicado, así que ahora mismo tengo la confianza al máximo, pero la situación no ha cambiado nada. Mi filosofía es tomarme el tiempo que haga falta para que, cuando vuelva, lo haga al 100% de mis capacidades. Hay que esforzarse para poder regresar a la cancha y también para volver con más fuerza todavía, porque mi ambición es esa. Es un reto psicológico y físico, y eso me hace crecer.

¿Esta pausa forzada le ha permitido tomarse un tiempo para usted misma, contemplar con perspectiva todo lo que ya ha conseguido?

Con la situación actual todos estamos algo bloqueados en la vida, nuestra libertad ha quedado en un segundo plano por el bien de la sociedad. Eso da tiempo para pensar de una manera diferente. Por todo lo que he vivido con mi familia, con mis amistades, con toda la gente que me rodea, me considero una privilegiada en la vida. En esta situación la salud mental es algo importantísimo. Con la lesión, y también con el coronavirus, he podido ver el fútbol en perspectiva, he tenido tiempo de pensar sobre lo que he vivido estos últimos años, y también sobre lo que quiero hacer en el futuro. Para mí esta situación representa un gran reto, me permite entrar en una nueva fase de mi carrera para conseguir todo lo que aspiro a hacer.
Eugenie Le Sommer and Ada Hegerberg of Lyon celebrate
© Getty Images

¿Cree que todavía puede mejorar, o su objetivo ahora es mantenerse a este nivel durante el mayor tiempo posible?

La motivación más grande de mi carrera es alcanzar mi potencial máximo. ¡Y todavía no lo he alcanzado! Si lo consigo, el día que lo deje me sentiré feliz. Eso es lo que me motiva todos los días. Espero mantenerme al más alto nivel el mayor tiempo posible y disfrutarlo, ¡porque el tiempo pasa muy rápido! Es lo que les he oído siempre a las compañeras veteranas: la carrera pasa tan rápido que hay que emplearse a fondo para alcanzar el máximo de posibilidades que tengamos. El objetivo ahora es entrar en una nueva fase. No creo que sea la misma jugadora cuando regrese, porque estoy atravesando un periodo diferente, en el aspecto psicológico y en el físico. Lo afronto con mucho entusiasmo y motivación.

Y es la misma pregunta que surge en torno al Olympique de Lyon: ¿es posible mejorar cuando ya se ha ganado todo, y todo el tiempo?

¡Pero es aún más grande lograrlo una segunda, una tercera y una cuarta vez! Eso es lo más duro del deporte: mantenerse al más alto nivel, volver a hacerlo. Los más grandes deportistas son los que se han mantenido durante más tiempo en la cima. Como equipo, eso es lo que hemos conseguido hacer. Es algo magnífico, pero resulta todavía más difícil mantenerse en lo más alto, una y otra vez. Es un desafío todavía más grande. Hay que saber aprovechar el trabajo, ser inteligentes, analizar cada temporada y ver lo que se ha hecho bien, lo que se puede mejorar, lo que hay que desarrollar y lo que hay que cambiar. Eso exige mucho carácter y trabajo. ¡Y hay que dejar de decir que es un “fastidio” ganar todo el tiempo! De vez en cuando oímos que hace falta algo nuevo. En el Lyon somos capaces de ganarlo todo, un año tras otro. Pero requiere mucho trabajo, exigencia y carácter.

El fútbol femenino está en permanente desarrollo. ¿A veces tiene la impresión de que no se puede dejar de promocionar si no se quiere que el entusiasmo se apague de repente?

El reto más grande es conservar este interés durante toda la temporada. Hay partidos de clubes fantásticos, equipos magníficos, jugadoras excelentes, tenemos la Liga de Campeones, que está a un buen nivel. La ambición es hacer que la gente vuelva cada fin de semana. Después de cada gran torneo, hemos visto cómo se pierde interés cuando las chicas vuelven a sus clubes. La próxima etapa es esa: hay que hacer que ese interés se mantenga. Es una responsabilidad que nos incumbe a todas las jugadoras, rendir a un buen nivel todos los días, entrenarnos cada vez más, crear un buen nivel. Pero también hace falta la ayuda de los clubes, de las federaciones, de la UEFA y de la FIFA para seguir promocionando el fútbol femenino. No lo hacemos solo por nosotras individualmente, sino por el deporte. Este deporte nos encanta, sabemos que hay chicas y mujeres que van a venir después de nosotras, igual que antes ha habido pioneras. Tenemos la posibilidad de cambiar las cosas para que esto evolucione en el buen sentido.

Las estrellas del fútbol masculino se centran en lo que pasa en la cancha, pero en el femenino no basta con ser una buena jugadora. ¿Es indispensable que las buenas jugadoras sean también embajadoras y peleen fuera de las canchas?

Lo mejor es que las mujeres tomen la palabra. Lo hacen por responsabilidad con su deporte. Nuestro deporte necesita mujeres que consigan que las cosas cambien. Cuando estas jugadoras dan un paso al frente, asumen la obligación de rendir a un nivel alto, y quizás eso sea lo más importante. Si una no rinde, su voz no tendrá el mismo peso. El rendimiento siempre debe ser lo primero. Y después estaremos en situación de poder decir algo. Y si tenemos esa posibilidad de expresarnos gracias a las buenas actuaciones, sería una pena no hacerlo, porque no jugamos únicamente por nosotras mismas: jugamos por un mundo en el que queremos que todas las chicas tengan las mismas posibilidades. A mí me parece muy bien que cada vez haya más jugadoras que hagan oír su voz, porque eso puede influir muchísimo en el desarrollo.

Muchas jugadoras carismáticas que pelean por el desarrollo del fútbol femenino están en la recta final de sus carreras, como Megan Rapinoe o Marta. Usted todavía es joven. ¿Está preparada para tomar el testigo?

Sí, pero para mí lo más importante, en primer lugar, es volver, jugar al fútbol, rendir. Todo pasa siempre por el juego, primero quiero darlo todo dentro de la cancha. Pero es casi imposible ser futbolista hoy en día sin pelear fuera. Hay muchísimas cosas por hacer, y queremos que las cosas mejoren, que existan las condiciones necesarias. Que muchas voces de peso sean más bien jugadoras de experiencia, que están al final de su carrera, demuestra también que no siempre resulta fácil hacerse oír. Hay muchas críticas y juicios, en la sociedad y en el deporte. Es posible que al cabo de los años una tenga más experiencia y más confianza en sí misma. Es muy importante contar con figuras destacadas que muestren el camino.

¿El nivel de la última Copa Mundial Femenina de la FIFA es un buen indicador de los efectos que surten estos esfuerzos sobre el desarrollo del fútbol femenino?

Es la impresión que me quedó a mí en Francia: el Mundial abrió los ojos, fue un gran espectáculo. Vimos a una selección estadounidense que dio una lección a las selecciones europeas, pero globalmente fue un gran torneo y una publicidad estupenda para el fútbol femenino. Ahora eso tiene que continuar en el día a día de los clubes, porque durante toda la temporada se hace mucho trabajo, y bueno. El reto es ese: conservar durante todo el año el interés que suscita el fútbol femenino en un Mundial.

De todos los trofeos que ha ganado, colectivos o individuales, ¿de cuál se siente más orgullosa?

Habrá que preguntármelo al final de mi carrera, ¡porque todavía me quedan bastantes objetivos por alcanzar! Pero mis mejores recuerdos son haber ganado la Liga de Campeones cuatro veces. Y en el plano individual, me atrevería a hablar del Balón de Oro. Ser la primera, es algo que ahora apenas consigo asimilar. En el momento una no se da cuenta, quiere seguir rindiendo a un gran nivel cada día que pasa. Pero he tenido tiempo de pensar en lo que me había pasado hasta ahora, y este trofeo, el primer Balón de Oro femenino, representó un gran momento para mí y también para nuestro deporte.
Ada Hegerberg prior to The Best FIFA Football Awards at Royal Festival Hall on September 24, 2018 in London

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