Ivankovic: «Siempre creí en la capacidad de Croacia para triunfar»
Branko Ivankovic fue nombrado seleccionador de Omán este año Espera poder transmitir su experiencia con Croacia e Irán a la selección omaní Repasa sus recuerdos mundialistas como técnico y los grandes resultados de Croacia El técnico croata Branko Ivankovic ha dejado su huella en el fútbol asiático tras haber entrenado a varios clubes en la […]
  • Branko Ivankovic fue nombrado seleccionador de Omán este año
  • Espera poder transmitir su experiencia con Croacia e Irán a la selección omaní
  • Repasa sus recuerdos mundialistas como técnico y los grandes resultados de Croacia
El técnico croata Branko Ivankovic ha dejado su huella en el fútbol asiático tras haber entrenado a varios clubes en la RI de Irán, RP China o Arabia Saudí, antes de tomar las riendas de la selección omaní a principios de este año. Ahora espera poder guiar a Omán hacia su primera participación en una Copa Mundial de la FIFA. Ivankovic acumula numerosos éxitos en los banquillos. Como ayudante de Miroslav Blazevic, guió a Croacia hacia la tercera posición en Francia 1998. Además, ha ganado varios títulos con clubes de Croacia, China y RI de Irán, y clasificó a la selección Melli para Alemania 2006. FIFA.com contactó con Ivankovic para hablar de la diferencia entre entrenar a clubes y selecciones nacionales, de su nuevo reto con Omán, de su experiencia como seleccionador de la RI de Irán en Alemania 2006, y de las exitosas actuaciones de Croacia en Francia 1998 y Rusia 2018. Tras haber entrenado a varios clubes, tomó las riendas de la selección omaní a principios de este año. ¿Qué le llevó a aceptar este nuevo trabajo? Sinceramente, tras haber entrenado en las ligas iraní y saudí, quería tomarme un descanso, pero la Federación Omaní de Fútbol contactó conmigo, preguntó por la posibilidad de que me hiciese cargo de la selección de Omán, y me informó de su programa. Es un nuevo reto para mí, y mi objetivo es conseguir algo con el Sultanato y hacer evolucionar su fútbol, al que le falta profesionalidad en Oriente Próximo en general. Los jugadores necesitan más experiencias y tienen que trabajar más duro. Se trata de un reto tremendo para mí. No ha afrontado ningún encuentro con Omán tras nueve meses de haber sido nombrado seleccionador. ¿Ha sido difícil para usted? Desgraciadamente, el fútbol ha estado suspendido por todo el mundo durante varios meses debido al coronavirus y, lógicamente, también ha afectado a Omán. Los jugadores no han jugado ningún partido en los últimos cinco meses y no han tenido entrenamientos, lo cual supone un problema para nosotros. Personalmente, no estoy contento con la falta de competiciones y de partidos amistosos, pero lo positivo es que en octubre y noviembre tendremos una oportunidad para reunir a los jugadores y ver cómo rinden tras varios meses sin jugar. El siguiente partido oficial para Omán será el próximo marzo, pero debemos prepararnos bien antes, y los jugadores deben competir en la liga nacional para recuperar la forma tras un paréntesis tan prolongado.
Branko Ivankovic as Iran coach in 2006
© imago images
Omán es sólo la segunda selección a la que entrena. ¿Significa eso que se siente más cómodo trabajando con clubes? Soy afortunado porque, al principio de mi carrera, estaba entrenando a un club al mismo tiempo que formaba parte del cuerpo técnico de la selección de Croacia. Fue una experiencia magnífica para mí. Personalmente, sigo dos planteamientos distintos a la hora de entrenar a selecciones o a clubes. Hay una gran diferencia entre ambos trabajos. Con un club, puedes trabajar con los jugadores a diario, pero con las selecciones, solamente los ves en las concentraciones de entrenamiento. Tras haber entrenado a varios clubes en el tramo inicial de mi carrera, viví una gran experiencia con la selección croata que participó en la Eurocopa 1996 y el Mundial de 1998. Posteriormente, me hice cargo de la RI de Irán durante cuatro años. Basándose en su experiencia, ¿cuál es la diferencia entre entrenar a un club y a una selección nacional? Hay una diferencia muy grande entre ambos trabajos. Con los clubes, dispones de tiempo suficiente para elegir a los jugadores y trabajar con ellos a diario. Consigues saber mucho sobre el club, descubrir a jugadores jóvenes, y tener la presión de un partido cada tres días o así. Para mí resulta muy positivo porque, personalmente, me encanta trabajar cada día. Esa continuidad te ayuda a conseguir cosas con el club, ya que ves a los jugadores una o dos veces al día, y eso te ayuda a aprender mucho sobre ellos y sobre su evolución. En cambio, con una selección no consigues pasar el tiempo suficiente con los jugadores. Tienes que tomar decisiones rápidas. Los jugadores a veces llegan a la concentración escasos días antes de los partidos oficiales. Resulta muy complicado cuando juegas partidos clasificatorios en los paréntesis para el fútbol internacional… En los grandes campeonatos sí dispones de más tiempo, pero tienes que seleccionar a los mejores jugadores y tomar decisiones rápidas. Además, hay jugadores que no gozan de suficientes minutos de juego en sus clubes o que no están rindiendo bien, y tienes que tener eso presente todo el rato. Lo más importante para un entrenador, sea en un club o una selección, es propiciar un buen ambiente y generar armonía entre los jugadores. Ayudó a la RI de Irán a clasificarse para Alemania 2006, y también la dirigió en la fase final. ¿Qué recuerdos conserva de ese Mundial? Cuando entrené a Irán, teníamos un grupo de jugadores muy buenos que nos llevaron a Alemania 2006, pero tuvimos muchos problemas antes de empezar el campeonato, con las lesiones de Ali Karimi, Mehdi Mahdavikia, Vahid Hashemian y Ferydoon Zandi. Se incorporaron al equipo unos días antes de la fase final, pero no estaban en plena forma para los partidos. Jugamos bien contra México, Portugal y Angola, pero no fue suficiente para pasar a la segunda fase. En todo caso, fue una experiencia magnífica. Mi experiencia con Croacia en Francia 1998 me resultó muy útil con Irán. En la Copa Asiática China 2004, firmamos una gran actuación y quedamos terceros. Vencimos a una selección surcoreana que venía de ser cuarta en el Mundial de 2002… A partir de ahí, la selección iraní siguió progresando.
Hablando de Francia 1998, allí fue el ayudante de Miroslav Blazevic y contribuyó al tercer puesto de Croacia. ¿Cómo consiguió el equipo ese magnífico resultado? ¡Croacia! En Francia 1998 tuvimos una experiencia magnífica. Dos años antes, ya demostramos en la Eurocopa 1996 que teníamos un equipo potente. Vencimos a Turquía y a Dinamarca y jugamos muy bien contra Alemania, pese a perder por 2-1. Nos marchamos de ese campeonato con la moral por las nubes. Luego derrotamos a Ucrania en la repesca [para Francia 1998]. En mi opinión, era la mejor selección ucraniana de la historia, con jugadores como Shevchenko y Rebrov. Teníamos mucha confianza en poder obtener buenos resultados en Francia. Además, Blazevic y su cuerpo técnico creamos un ambiente estupendo para un gran grupo de jugadores, que incluía a Boban, Suker, Bilic, Prosinecki, Asanovic y Ladic. Construimos un equipo excelente, y nuestro tercer puesto fue merecido. Cuando regresamos a Croacia, había más de un millón de personas en las calles esperándonos. El magnífico resultado que conseguimos en Francia no sorprendió solamente a los croatas, sino a todo el mundo. ¿Creía que podrían conseguir un resultado semejante antes de empezar el campeonato? ¡Sí! Puede resultar sorprendente, pero durante toda nuestra preparación, Blazevic y yo creímos en nuestra capacidad para triunfar, e intentamos convencer a los jugadores y a todo nuestro entorno de que acudiríamos a Francia con gran ambición. Queríamos hacer algo grande. Teníamos jugadores con experiencia y títulos en clubes importantes. Además, gozaban de una amplia experiencia internacional, y el ambiente era magnífico. Todos estábamos unidos. Esa gesta en Francia 1998 fue superada por la generación que quedó subcampeona en Rusia 2018. ¿Qué le pareció lo que hizo Croacia hace dos años? Tras lo logrado por aquel maravilloso combinado de los Vatreni, Croacia produjo otra generación fantástica que consiguió resultados extraordinarios en Rusia 2018. Teníamos jugadores que militaban en el Real Madrid, Barcelona y Juventus, y en otros de los equipos más laureados del mundo. Sabíamos que, para obtener buenos resultados, solamente necesitábamos crear un buen ambiente. Y eso es lo que consiguió [Zlatko] Dalic, como excelente entrenador que es. La plantilla se convenció de que podía conseguir algo extraordinario en el mundo del fútbol, y eso es lo que hizo. Puede que alguna gente no lo entienda, pero creíamos en nuestra capacidad para triunfar porque sabíamos que contábamos con fantásticos jugadores. ¿Cree que la generación actual es la mejor en la historia de Croacia? Ciertamente, resulta difícil comparar las dos generaciones. Cada generación tiene sus propias características; pero en cuestión de resultados, tenemos que tener presente que, en 1994 y después de la guerra, Croacia construyó una selección nacional desde cero y que, en esa época, nadie conocía a Croacia ni esperaba gran cosa de nosotros. En ese momento era complicado situarnos en el mapa del fútbol mundial. Sin embargo, la gente empezó a respetarnos como equipo porque, tras esos tiempos difíciles, disputamos la Eurocopa y el Mundial. Veinte años después, Croacia quedó segunda en el Mundial, lo que claramente significa que la generación actual tiene algo especial. Comparar esta generación con la que quedó tercera en Francia es complicado, ¡pero tenemos que admitir que ambas eran excelentes, y que estamos orgullosos de las dos!

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