¿Nueva Guerra Fría?
Así lo afirma el profesor Carlos Alberto Patiño Villa, doctor en Filosofía y director del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá. Actualmente la curva de recuperación económica –aun considerando diferentes fuentes– muestra que a finales de agosto el restablecimiento industrial en Estados Unidos aún no había recobrado […]

Así lo afirma el profesor Carlos Alberto Patiño Villa, doctor en Filosofía y director del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá.

Actualmente la curva de recuperación económica –aun considerando diferentes fuentes– muestra que a finales de agosto el restablecimiento industrial en Estados Unidos aún no había recobrado el ritmo industrial prepandemia, mientras que desde julio China ya había logrado normalizar su producción industrial y su situación económica.

Además de lo anterior, la capacidad de recuperación del país asiático significa que se trata de un Estado-nación digno competente de la potencia norteamericana. “Ante esto, aunque varios analistas afirman que estamos ante una nueva Guerra Fría, aún no es claro que sea así”, agrega el profesor Patiño.

Durante las décadas de la Guerra Fría este fue un sistema internacional, lo que implicó que hubiera un “gobierno mundial” de facto entre EE. UU. y la URSS.

Aunque los dos contextos comparten la creciente tensión –acentuada con una carrera tecnológica y armamentística– que indicaría los pasos iniciales de una guerra fría, el panorama actual carece de otros elementos más dicientes.

A nivel geopolítico implicaría el control de los nuevos cambios militares, además de la incidencia en territorios terceros que se convertían en campos de batalla indirecta. Así mismo, se hablaría de una influencia que trascienda el acaparamiento económico y que se refleja en el campo político e ideológico, de lo cual carece el contexto actual.

Aún no es potencia regional

Por otro lado, a pesar del creciente papel chino como potencia económica, este país no alcanza a ser una potencia regional “porque, por ejemplo, la India todavía hoy tienen capacidad de responderle a China”, explica el profesor Patiño.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial en el mundo había entre 50 y 60 Estados, mientras hoy hay entre 194 y 212; la diferencia radica en el reconocimiento internacional de los Estados-nación en diferentes locaciones.

De esta cifra resalta especialmente que a mayor cantidad y diversidad de Estados, hay un juego de poderes mucho más dinámico que complejiza el liderato de ciertos países, o que quiera resurgir una política internacional bipartita.

“En el mundo contemporáneo China no es una potencia insurgente: aunque ha conseguido aliados geopolíticos, no está comprometida en una carrera por armar guerras que confronten a EE. UU.; algo distinto sería si construyera un potencial militar lo suficientemente claro para evitar cualquier agresión internacional”, afirma el profesor Patiño.

Inferencia más que coyuntural

La República Popular de China se creó después de la revolución de 1949, cuando Mao Tse Tung creó un Estado comunista diferente a la República de China, que se asentó sobre la isla de Taiwán, antigua isla de Formosa; en ese sentido, se debe tener claro que en la política internacional de hoy existen dos chinas distintas.

Hacia la década de 2000 el PIB de China comenzó a marca entre un 40 y 50 % del PIB de los EE. UU., pero para 2019 alcanzó los dos tercios del de la potencia norteamericana, es decir que de 21.000 billones de dólares que tenía EE. UU. antes de la pandemia, China tenía 14 billones, lo que implica un factor determinante.

El gasto militar de China, que antes de 2000 no superaba el 10 o 15 % del de EE. UU., hoy está en alrededor del 43 %. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégico de Londres, el de EE. UU. rondaba los 751 millones de dólares y el de China los 261 millones de dólares.

Este contexto evidencia el crecimiento económico y tecnológico de China; antes ofrecían mano de obra barata, pero hoy su economía tiene un desarrollo muy importante en servicios.

Por su parte, el Gobierno actual de EE. UU. ha realizado una interpretación nacionalista de su política interna y a su “forma de ver la política”; sin embargo, con este mensaje “apeló a que los gobernantes de todo el mundo deberían hacer lo mismo: poner sus intereses nacionales primero”, explica el profesor Patiño.

Ante la variante posición de Estados Unidos con China, Xi Jinping, mandatario del país asiático, responde diciendo que en realidad China no tiene ninguna condición de disputa con ningún país, que resolverá sus diferencias con todo el mundo mediante las vías diplomáticas, la cooperación y el multilateralismo.(Por: fin/LMCJ/MLA/LOF)N.° 13

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