La mayoría de los hurtos ocurrirían cerca de restaurantes y bancos
Para el caso del hurto por modalidad factor de oportunidad (descuido) aparecen relaciones estadísticamente significativas como proximidad a 100 m de un casino, a 600 m de un hospital, y a 200 m de un restaurante. La modalidad de raponazo presenta relaciones como proximidad a 400 m de un colegio y a 600 m de una estación de TransMilenio, mientras […]

Para el caso del hurto por modalidad factor de oportunidad (descuido) aparecen relaciones estadísticamente significativas como proximidad a 100 m de un casino, a 600 m de un hospital, y a 200 m de un restaurante.

La modalidad de raponazo presenta relaciones como proximidad a 400 m de un colegio y a 600 m de una estación de TransMilenio, mientras en el cosquilleo se identifican las variables proximidad a 200 m de un cajero automático y a 200 m de una estación de TransMilenio.

A estos datos llegó el magíster en Geomática Boris Ramírez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), por medio de un modelo que simula el desplazamiento del hurto en el casco urbano de Bogotá.

Las variables usadas en este modelo se identificaron como actividades comerciales (restaurantes, casinos) o uso del suelo (hospitales, colegios), variables asociadas con la movilidad de la gente (estaciones de TransMilenio y corredores viales) y otras actividades delictivas (venta de drogas).

Estas inciden en el comportamiento del delito del hurto y por eso son factores determinantes para establecer en dónde se concentra este delito, aunque, como bien se sabe, existe un destacado subregistro de los casos reportados.

Aunque se puede apreciar que hay una línea destacada de hurtos entre la línea fronteriza de las localidades de Chapinero, Santa Fe, Teusaquillo y Barrios Unidos, delimitada por la trocal de la Caracas, localidades como Suba y Kennedy también tienen índices de robo altos distribuidos por su territorio, por lo que no se puede ver una concentración, sino varios hurtos repartidos.

“Por ejemplo, el 94 % de los hurtos cometidos a personas en 2016 ocurrieron a menos de 500 m de un restaurante, y el 73 % de estos ocurrió a menos de 200 m”, detalla el investigador Ramírez.

Uno de los datos más elevados tiene que ver con los bancos, pues el 68 % de los hurtos ocurrieron a menos de 500 m, y el 35 % de estos se dieron a menos de 200 m.

Aunque locales como los restaurantes están distribuidos por toda la ciudad, existen datos de puntos calientes mucho más detallados: para aquellos relacionados con colegios, el 37 % de los hurtos a personas ocurrieron a menos de 200 m de una institución; y para centros médicos, el 8 % a menos de 200 m de un hospital o clínica en Bogotá.

Estos datos se miden según la distancia euclidiana –la que se mide entre dos puntos–, por lo que pueden existir datos de un mismo robo usado en diferentes variables.

El investigador trabajó a partir de sistemas de información geográfica y de la metodología Risk Terrain Modeling (RTM), un método de diagnóstico que permite realizar pronósticos muy precisos mediante el análisis de los factores ambientales que generan y atraen el delito.

A partir de los datos del sistema de información delictivo contravencional y operativo de la Policía Nacional de 2016, se usan herramientas de sistemas de información geográfica que relacionan: georreferenciación, proximidad, superponen capas y analizan la densidad. Es decir, la información que brinda la Policía se cruza y se relaciona en estos factores, para así obtener una simulación general de distintos tipos de hurto.

Para el investigador, identificar la concentración de hurtos a personas en diferentes puntos de la ciudad permitiría efectuar operativos policiales en las zonas denominadas como hots spots, o puntos calientes.

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